La terapia de juego es una técnica de intervención proyectiva que permite al niño expresar su mundo interno, como miedos, preocupaciones y recursos, mediante un lenguaje simbólico que se adapta a su forma de comunicarse e interactuar con el entorno. En esta técnica, la fantasía y lo simbólico tienen un papel principal, ya que la intervención se lleva a cabo a través del juego, lo cual se ajusta a la manera en que los niños perciben y experimentan la realidad.
Con esta técnica, se proporcionan al niño recursos lúdicos como muñecos, animales, colores y personajes, que le permiten representar sus problemas y emociones, ayudándole a gestionarlas de manera más adaptativa.
Los juguetes son una forma de expresión para los niños, promoviendo su capacidad de comunicarse. Se desaconsejan los juguetes electrónicos, ya que fomentan una actitud pasiva. Los juguetes deben ser manipulables para que los niños puedan usarlos como medio de expresión.
El terapeuta interviene cuando el niño lo incluye en el juego, analizando las secuencias y respondiendo a sus necesidades, reflejando sus emociones, y ofreciendo recursos y alternativas para ayudarle a sanar o completar lo que le falta.
Al igual que los niños y niñas muestran una tendencia natural a jugar de manera espontánea, los psicólogos infantiles emplean recursos terapéuticos basados en el juego para aprovechar el potencial que estas experiencias ofrecen. Es decir, se crean contextos lúdicos que permiten promover el desarrollo y la mejora de habilidades y capacidades específicas en los más pequeños.
Este enfoque resulta ser una excelente manera de intervenir en los procesos psicológicos de los niños y niñas, utilizando situaciones que son fácilmente comprensibles para ellos. Además, como hemos mencionado, les brinda la oportunidad de convertirse en protagonistas activos de su propio proceso. El juego, por su parte, actúa como un medio en el cual pueden expresar de forma espontánea sus pensamientos y emociones.
En definitiva, el juego facilita la comunicación entre el niño y el terapeuta, permitiéndole expresar su mundo interno y abordar las dificultades, generando situaciones que le permitan trabajar habilidades como el reconocimiento y manejo de las emociones, siendo un agente activo del cambio.