Hay que diferenciar entre un consumo puntual y simple de alcohol, del alcoholismo como enfermedad crónica, progresiva y a menudo mortal, que domina los pensamientos y acciones de la persona alcohólica. Afecta tanto a hombres como a mujeres, iniciando estas últimas el consumo de forma más tardía.
Podemos definir desde la Psicología el alcoholismo como una ingestión abundante de alcohol, que implica cambios psicológicos y desadaptativos de comportamiento. Una persona, tras un consumo prolongado de alcohol puede presentar el síndrome de abstinencia (dejar de beber de repente), provocándole problemas graves, e incluso la muerte.
Tipos de alcoholismo.
Existen dos tipos de alcoholismo:
- Alcoholismo primario: La persona presenta desarrollo tardío y lento de su dependencia, fruto de una alcoholización progresiva.
- Alcoholismo secundario: la persona presenta una enfermedad de base que le predispone al alcoholismo, suele tener historia familiar previa de alcoholismo, iniciarse precozmente y desarrolla pronto su dependencia.
Síntomas del alcoholismo.
Dependiendo de la persona, los síntomas del abuso de alcohol variarán, pero algunos de los más comunes son:
- Lenguaje farfullante.
- Falta de coordinación.
- Sudoración.
- Continuar bebiendo a pesar de que la vida personal y familiar se ve afectada.
- Marcha inestable.
- Emisión de excusas con respecto al consumo de alcohol.
- Disminución del desempeño laboral e incluso abandono.
- Deterioro de la atención o de la memoria.
- Temblor después de un rato sin beber alcohol.
- Comportamiento inadaptado.
- Preocupación por la disponibilidad de alcohol.
Consecuencias del alcoholismo.
Son muchas las consecuencias de alcoholismo, a continuación muestro algunas de ellas:
- Comportamiento agresivo.
- Respuestas emocionales desproporcionadas.
- Conducta sexual inapropiada.
- Deterioro de la actividad laboral.
- Problemas familiar y de pareja.
- Lesiones hepáticas
- Alteraciones intestinales y pancreáticas.
- Consumo de otras sustancias.
- Trastorno depresivo mayor.
- Agorafobia y fobia social.
Normalmente, la persona alcohólica niega tener un problema grave e incluso suele molestarse cuando se hace referencia a su abuso, se vuelve hostil y violenta, no es capaz de controlar la bebida, los síntomas le provocan un malestar clínicamente significativo y un deterioro de su actividad personal, social, laboral y familiar por lo que un buen apoyo familiar y social será fundamental para ayudarle y buscar tratamiento psicológico para superar el problema.
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