¿Qué es el estrés?
El estrés es una respuesta en la que el organismo te prepara para enfrentarte a una situación que requiere más recursos de los habituales. Activa tu sistema nervioso para que puedas responder a todos los estímulos presentes.
Está activación supone un gran gasto de energía: se incrementa la atención, se agudizan los sentidos, el procesamiento de la información y las respuestas son más rápido.
Tipos de estrés: agudo y crónico
El estrés puede darse en momentos determinados o de manera continuada durante largas épocas. Según el periodo de tiempo en el que se manifiesta cambia la influencia que tiene sobre la persona. Así diferenciamos:
- Estrés agudo: aparece cuando tienes que actuar frente a una demanda concreta del entorno. Hace que puedas poner en marcha todos los recursos para superar esa situación. Tiene corta duración y te permite volver a tu estado normal cuando la situación estresante ha terminado
- Estrés crónico: los síntomas asociados al estrés te acompañan durante una larga temporada. Tener activados todos los recursos del organismo durante tanto tiempo acaba generando un desgaste debido a una activación superior y continuada que no permite recobrar el equilibrio y la calma.
Aunque es más frecuente en la etapa adulta, el estrés también puede aparecer durante la infancia o la adolescencia. En estas últimas pueden aparecer los mismos síntomas que en los adultos, aunque resulta más complicado identificar lo que están sintiendo y favorecer su expresión.
Síntomas de estrés en cuerpo y mente
Un estrés puntual puede hacerte funcionar en un nivel óptimo y ajustarte a las demandas que requiere la situación. Un estrés prolongado en el tiempo todo lo contrario:
A nivel psicológico son frecuentes las dificultades para relajarse, los pensamientos continuos y fugaces, las afectaciones en la memoria, el sistema de alerta continuado…
A nivel físico un estrés duradero puede ocasionar dolencias físicas, hiperventilación, frecuencia cardiaca más alta, dificultades para conciliar el sueño…
Causas más comunes del estrés
La aparición de situaciones poco habituales en el día a día pueden activar el estrés, normalmente relacionadas con asumir una gran tarea o responsabilidad a tiempo. Aunque también hay situaciones que ayudan a sostenerlo, como los estudios, el ámbito laboral, complicaciones en las relaciones, problemas económicos…
Otros factores que influyen en su aparición son la multitarea, asumir demasiadas responsabilidades o la falta de tiempo. El estilo de vida actual apuesta por estar todo el día ocupados, llegar a todo y hacerlo de manera eficaz. Esto implica asumir una gran responsabilidad, sin disponer del tiempo ni de la conciliación necesarias.