¿Qué son los síntomas somáticos y por qué importan?
Los síntomas somáticos reúnen aquellos malestares que aparecen a nivel físico sin causa aparente, por ejemplo, dolores, presión, pinchazos, sensaciones corporales alteradas… Puede aparecer de uno a varios síntomas de manera puntual o continuada durante un largo periodo de tiempo, variando su intensidad de leve a intensa.
Primeramente, es importante descartar cualquier causa médica que pueda originarlos. A nivel psicológico estos síntomas pueden aparecer ligados a trastornos de ansiedad, estrés, frustración, desregulación emocional…
Mente y cuerpo: cómo lo emocional se expresa en lo físico
Todas las emociones que pasan por ti dejan su mensaje y su huella. Es bueno reconocerlas y darle a cada una el lugar que merece en ti, así como saber de dónde viene. Este proceso puede ayudarte a ser amable contigo mismo, entenderte y saberte acompañar con las diferentes emociones que surjan a lo largo de tu vida.
Si este proceso no se da, es probable que estas emociones permanezcan y encuentren en el cuerpo su manera de expresarse, dando como respuesta: irritación, inflamación o dolor. Algunos ejemplos de estos síntomas somáticos son: dolores de cabeza, fatiga, problemas cutáneos, gastrointestinales…
Según el DSM V, el trastorno de síntomas somáticos se da cuando estos síntomas causan malestar sig nificativo en la vida diaria y hay un incremento de la preocupación por la salud de forma continuada durante más de seis meses.
Síntomas somáticos en niños, adolescentes y adultos
Los niños y adolescentes también pueden experimentar síntomas de carácter somático. En este caso la falta de conciencia corporal o las dificultades a la hora expresar ese malestar pueden ser un obstáculo para discriminar su causa.
En el caso de los adultos, es frecuente que la persona se sienta incomprendida. Las múltiples pruebas médicas que no encuentran un origen pueden llegar a ser frustrantes, incluso pueden poner en duda la veracidad de esos síntomas. En este punto es importante validar ese malestar, reconocer la incertidumbre que supone no tener una respuesta o un diagnóstico, hablar de los servicios de salud mental y derivar si fuera necesario. En la actualidad los síntomas somáticos están más presentes en mujeres que en hombres.